Mostrando entradas con la etiqueta Las Habitaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Las Habitaciones. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de agosto de 2010

La Hermosa Tempestad y La Cárcel Casi Perfecta…

La lluvia azotaba los enormes ventanales… el viento arrasaba con el jardín… las ranas del estanque habían desaparecido y ella salió corriendo para rescatar a las tortugas de la pila…
Cuando estuvo dentro se quitó la ropa empapada… se puso cómoda… y justo en ese momento la tetera silbó… sirvió en una taza el té de mango… el modelo Luis XVI la esperaba junto a la ventana… miró a su alrededor… olió el té… se sentó… hecho un vistazo a la tempestad que tan relajada la hacía sentir… y comenzó a llorar… sorbo a sorbo… lágrima tras lágrima…
Hacía tiempo que no sabía nada de nada… hacía tiempo que hacía de todo… y no resultaba…
Aquella mañana la casa era completamente blanca… elegante y aseada… a excepción del Luis XVI que tenía bordados con hilo de oro… hacía frío, pero ahí no había chimenea… solo la manta de punto que resplandecía en blancura… era suficiente…
Cuando no se pudo continuar con el llanto… (ooh maldita represión involuntaria)… se levantó… dejó la taza en el fregadero y con un gesto despectivo decidió que no la iba a lavar… ella siempre tratando de revolver la perfección…
Todo lo que siempre le gustó fue imperfecto… cosas horribles… cachivaches inservibles… comidas chatarras… los libros mas viejos de páginas amarillas… un día sacrificó una Barbie cortándole lo mejor que tenía, el pelo, luego de eso se comió un sándwich… los hombres de su predilección fueron escoria… su madre jamás la entendió… sus amigos la juzgaron… y ella fue feliz… fue como entropía siempre generando mas caos… hasta que éste la desterró… después de todo, el equilibrio es inalterable… por eso ella permanecía dentro de la casa…
Una casa que su madre habría compartido con mucho gusto pues era su estilo… ¿Por qué si se trataba de perfección, no estaba ahí con ella?… Se ciñó un poco más a la manta y pensó que eran los brazos maternales que tanto consolaban, aun cuando no sabían que debían hacerlo…
Es perversa tanta crueldad… no sabía quien de todos la había condenado… su carcelero seguro era el más bueno de todos… y ella era la egoísta de toda la vida… encarcelada… ¿O resguardada?… de toda calamidad exterior… y mientras por un lado el encierro rebanaba su alma, por otro el recuerdo de la madre la sanaba… luis

domingo, 25 de julio de 2010

La mansión represora, la mente viajera y la plegaria ignorada…

El otro día la encontró petrificada en el cuarto donde el piano toca al ritmo de sus sentimientos…
Ese día el piso fue de crujiente madera lustrada… las paredes nadie supo como fueron, por que estaban tras murallas de libros con portadas de colores y letras doradas… colgaba del techo alto, abovedado e infinito, el candelabro de velas apagadas … al fondo de la habitación, las brasas en la chimenea teñían el ambiente de tonos rojizos y matices sombríos…
Atrapada en la elegante mansión lloraba por los tormentos, las visiones y las profecías… rayos y truenos abrumaban sus sueños… el vestido blanco quedó impregnado de los negros pensamientos… y la imagen más que horrible… fue lamentable…
Nadie habló… solo hubo cantos y miradas… de vez en cuando él enroscó el suave cabello entre sus dedos… sin embargo ella tardó en percibirlo…
Su mente regresó de otros tiempos y ella pudo ver con ojos suplicantes al hombre impregnado de miedo… <<Que no se vaya>> le pidió al universo…
Ignorada, el caos fue reacomodado… y del centro de la divina perfección corporal de Neoname un agujero negro lo consumió… en la mente de la chica solo había algo seguro… “El universo es constante”… no hay más, ni hay menos… Él reaparecería en otro lugar, o en otro tiempo… con ella… siempre con ella…
Con tristeza, las lágrimas resbalando por las mejillas y el ácido sabor del mal viaje… se prometió esperar el próximo encuentro…

jueves, 22 de abril de 2010

Otoño en la casa del gato y el miedo

Era otoño en la habitación… las hojas secas esparcidas por el suelo entre musgo y una que otra textura lodosa… pintaban el suelo de color atardecer… en las paredes la oscura madera desprendía el olor a humedad y el cuadro colgado mostraba una dama elegante con un collar de perlas…
El gato ronroneaba tallándose entre los pies de la chica parada en el pórtico sin atreverse a entrar… cuando por fin lo hizo dejó su optimismo en el sillón y se quedó con sus presentimientos… un blanco colchón la esperaba… la invitaba a dormir para olvidar el miedo… ella lanzó una mirada al gato que salió por la parte trasera que daba hacia los gallineros vacíos… no más aventuras hoy… se acostó… temblando imploraba la pronta llegada del sueño… este entró por una ventana danzando en una estela dorada, se acercó a la chica tendida entre sus más grandes temores advirtiéndole que su nombre era Sueño, no Solución… a ella no le importó y quiso respirarlo… pero el crujido de las hojas lo ahuyentó… el gato acababa de volver… subió al sillón despedazó al optimismo y nadie dijo nada por que nadie recordaba su existencia… ella miraba al gato esperando el ataque, tras este pensamiento reía de si misma… el sueño llegó de nuevo, esta vez mas lento y alerta…
A la noche, siguió otra noche… el sol brillaba por su ausencia… y la chica despertaba solo para descubrir que tendría que volver a dormir o armarse de valor para enfrentar al caos… la tercera noche el miedo no dejó entrar al sueño y el gato se lanzó a su cara… gritó tanto y tan fuerte… la viejecita apareció… venía de los corrales traseros… se acercaba a la lucha de la chica cantando la profecía que nadie pudo escuchar, pero que se pudo sentir y de esa manera descifrar… el terror impregnaba cada espacio… la vieja llegó hasta la chica, el gato calló al suelo y su pelaje azabache se destiñó hasta llegar al gris mas absurdo y corriente…
La vieja de los ojos vacios alzó la mirada hasta los llorosos ojos de la muchacha cuyo nombre lo eran todos… por tal razón ella no era nadie… la anciana se percató de eso… sonrió fríamente y volvió a salir hacia los gallineros con el gato sucio y sin energía tras ella…
Quiso salir de ahí lo antes posible, pero no podía regresar el pasado, y el arrepentimiento no la llevaría a un mejor futuro… buscó al optimismo… movió el sillón, pateó las hojas y levantó el colchón… pero no apareció… y aun que todo estaba reordenado, se miraba igual… igual…
Las mañanas nocturnas eran una infinita incertidumbre, eran la rutina… las tardes por la noche, eran la desesperación, eran la sangrienta guerra que siempre ganaba el tiempo para dar lugar a la terrorífica noche absoluta… donde reinaban ruidos inexplicables que rompían el silencio del universo… y el miedo se extendía desde el centro del cuerpo a los alrededores… el dolor de la espalda, la compresión en el estomago, la tensión de las extremidades, el tambor que sonaba en el pecho, la fuerza en los parpados, y todas esas suplicas… la chica jamás se había doblegado… pero ahora estaba débil… y sola…
Esperaba a la Muerte que vestía de negro, encajes y sombrero… le puso una trampa en cada entrada… sabía que no funcionarían, pero no lo hacía por la supervivencia… solo quería molestar… quería que cuando la alcanzara la Muerte estuviera enfurecida… por supuesto el solo pensamiento la atormentaba… pero en su mente solo había malas ideas que la hundían más en sus propios temores, dirigiéndose siempre al punto donde el miedo sería de una magnitud tan grande que dejaría de sentirlo… entonces dormiría… de la única manera naturalmente profunda… no mas sueños… no mas vida…
Ahí estaba tirada en el colchón… acostada de lado… ahogándose en lágrimas… sin ruidos… sin lamentos… las suplicas habían cesado… le daba la bienvenida a la muerte furiosa… la espero por tanto, que le costaba creer que siempre habitó el patio trasero… no dijo nada, por que ya nada importaba… pero sus ojos lo preguntaban… la anciana no respondió… por que sabía que ella tenía todas las respuestas, y entre más segura estaba de ellas, más proyectaba sus dudas… era una defensa… mejor darse prisa… al fin de cuentas las dos sabían que la chica ya había tenido suficiente y sí hay algo peor que la muerte, es la muerte en vida… la partida del optimismo, la ausencia de sentimientos y la persistencia del miedo…
Cerrar los ojos… abandonar la gravedad… empezar a caer… BANG!… cansancio… descanso… abrir los ojos… la danza del cabello atorado en su oreja le aviso de su respiración… sus dedos en el hombro anunciaron su presencia… ha vuelto…
Días de televisión… tardes de café… noches de locura…
El sol entraba iluminando las pieles y los puntos de luz al centro del pecho… pan tostado y sonrisas…
Se desató un aire lleno de mensajes… ambos lo sintieron, pero no querían escucharlos… la felicidad no es constante… solo es un estado de transición… manipulable en el mejor de los casos… pero a veces también es imposible… ha llegado el momento…
Hizo la pregunta aún con la respuesta en la mente: ¿Me has salvado? o ¿así es la muerte?…
La conocía tan bien que eligió darle el mensaje: La anciana se ha ido a otro punto del tiempo, esta vez a elegido ir a tu pasado…
Él tenía que marcharse… tenía que ir siempre tras la vieja… tras el miedo… así había sido desde el principio de los tiempos… de vez en cuando se encontraban… otras veces pasaron largos años sin verse… pero aguardaban… por que solo así se podía vivir… respirando el aire pensando que estaba lleno de partículas de ambos…
La chica lo despidió con los ojos llenos de lágrimas, la mente llena de recuerdos y el corazón agitado por el conjunto de emociones… pero estaba bien… antes de esfumarse tras un velo, sonrió…
Ella fue hacia los gallineros vacios… los destruyó… juntó la basura… y en el terreno limpio visualizo un jardín de recuerdos… de todas las variedades… ahí estarían bien, no estorbarían dentro de la casa y podría salir a verlos cuando se le antojara… un gatito blanco de ojos azules se tallaba en sus tobillos, no tendría mas de un mes de nacido… quiso ahuyentarlo… el gato, por indefenso que pareciera, luego arruinaría el jardín… pero nadie con un poco de sensibilidad lo dejaría solo… así que le sirvió un poco de leche…
Abrió la llave y lleno un cubo… luego lo acarreo al baño con paredes de madera vieja y piso de mosaico… el miedo se fue por la coladera dejando como advertencia su regreso… sin embargo los cantos y danzas de la chica no permitieron que fuera escuchado… fue entonces cuando el agua fría y clara… limpió su cuerpo y purifico su alma…